Literatura carcelaria Siria أدبيَّاتْ السجونْ السوريّة (1) Syrian prison literature - <center> Fénix Traducción فينيق ترجمة Phoenix Translation </center> Fénix Traducción فينيق ترجمة Phoenix Translation : Literatura carcelaria Siria أدبيَّاتْ السجونْ السوريّة (1) Syrian prison literature

2015-03-11

Literatura carcelaria Siria أدبيَّاتْ السجونْ السوريّة (1) Syrian prison literature

A continuación, presentamos algunos extractos de la novela "La concha" (2006) de Mustafa Jalifa, que describen a la perfección a la dictadura siria

Esta vez, por el trabajo totalmente voluntario realizado, por el apoyo moral que brinda a este blog y por lo que aprendemos de él, el traductor merece que se le den las gracias de todo corazón

PRESENTACIÓN

Mustafa Jalifa es un escritor sirio jurista de formación y cristiano de confesión que pasó doce años en las cárceles sirias acusado de actividades subversivas por pertenecer al proscrito Partido de la Acción Comunista. Aunque él mismo negó siempre haber militado en esta o cualquier otra formación política, más allá de comulgar con planteamientos afines a la ideología socialista, el régimen policial vigente en Siria desde 1963 lo mantuvo en varios presidios, entre ellos el de Tadmur/ Palmira –“la cárcel del desierto”-, centro en el que pasó tres años. De aquella experiencia, Jalifa extrajo las herramientas principales para escribir “La concha” (al-Qawqa`a, reedición en árabe en Dar al-Adab, 2008/ La Cocquille, traducción al francés, Actes du Sud, 2007)), donde se relata la tragedia de un joven cineasta sirio, cristiano también, que es arrestado a su regreso de Europa con la acusación, nunca probada y ni tan siquiera investigada, de pertenecer a los… ¡Hermanos Musulmanes! En realidad, al protagonista, Musa, se le detiene por haber cometido otra “afrenta”; sin embargo, un error de los servicios de seguridad termina incluyéndolo en la lista de proscritos islamistas. Nos hallamos en la década de los ochenta, en pleno fragor del combate librado por las fuerzas de seguridad de Damasco contra los Hermanos Musulmanes y, en general, contra cualquier movimiento político crítico con el despotismo del sistema de gobierno pergeñado por el presidente Hafez al-Asad. Desde su arresto en 1982, el caso de Jalifa fue seguido con atención por las organizaciones sirias e internacionales de derechos humanos, las cuales trataban y continúan tratando, mal que bien, de determinar el destino de miles de presos de conciencia diseminados por los presidios infectos del inaccesible sistema policial sirio. Por fin, recobró la libertad en 1994 y terminó saliendo del país. Hoy reside en los  Emiratos Árabes Unidos

El protagonista de la novela también pasa doce años en el presidio, todos ellos en el de Palmira, en pleno desierto. Antes y después, durante meses, debe sufrir los rigores de los centros de detención de diversos servicios de inteligencia, donde es sometido a torturas físicas y psicológicas muy similares a las que, por desgracia, miles de ciudadanos sirios vienen sufriendo en masa desde el inicio de la revolución en marzo de 2011. Las palizas, las vejaciones, la cosificación en suma, padecidas en todos aquellos centros no son nada, sin embargo, comparados con el martirio al que debe hacer frente en Palmira, cuyo presidio fue descrito por otro literato sirio, Faray Bayraqdar, como “el reino de la muerte y la locura”. Como si de un descenso sin retorno a los infiernos se tratase, la misma entrada de aquella cárcel, de recuerdo ominoso, conminaba a los reclusos a abandonar toda esperanza. “Y padeceréis en esta vida un castigo enorme”, rezaba el cartelón del portalón principal. Una senda que muy pocos hubieron de cruzar en un camino de regreso incierto e improbable. La cárcel de Palmira se cerró en 2001. No deja de ser una ironía que el régimen de los Asad terminara por elevar a la cumbre de la tortura y el desprecio a la identidad del ser humano un edificio construido por el colonialismo francés para castigar y degradar a los sirios que, durante décadas, se opusieron al yugo de la ocupación. En esencia, todos los poderes represivos y brutales se parecen y cultivan una única lógica sanguinaria. Los métodos de tortura y la práctica institucionalizada del ensañamiento arbitrario son tan burdos y cansinos como la falsificación de la realidad ejercida para enmascarar una práctica criminal. Durante décadas, los sirios se han visto sumidos en una espiral creciente de opresión, convertida hoy en una agresión bestial contra pueblos y ciudades enteras. Una rebelión civil ahogada a base de misiles y ensañamiento en las mazmorras

Musa debe hacer frente no sólo a la inclemencia de sus carceleros sino también al rechazo de sus compañeros de celda. En plena sesión de tortura, poco después de ser detenido en el aeropuerto de la capital –Jalifa nunca da nombres de lugares ni personajes históricos reales pero todo apesta a la Siria de la chusma de los Asad-, grita que no sólo no es musulmán y por lo tanto ajeno al movimiento de los Hermanos Musulmanes, sino también ateo. Este intento de argumentar su inocencia, alegando una falta de vinculación absoluta a cualquier movimiento de índole religiosa como era el de los Hermanos Musulmanes, le depara la enemistad de los islamistas. Estos lo consideran, además de impío, una especie de espía infiltrado por las autoridades para acechar a los activistas y revelar sus secretos. Nace así la intención de Musa de enclaustrarse en una concha que le aísle de su entorno, tanto de sus verdugos como de sus compañeros de celda. Durante años, tratado como un apestado por todo el mundo, se olvidará incluso de cómo suena su voz –no puede hablar con nadie- y su forma de comunicación con el exterior se reducirá a mirar inadvertidamente cuanto ocurre a su alrededor –de ahí el subtítulo de la novela, “diario de un observador a hurtadillas”- y tratar de recrear un mundo interior con el que seguir aferrado al afán de vivir. Sólo los gritos y gemidos animales que emite en las sesiones periódicas de golpes y palizas le permiten recordar que posee una voz

Como no podía ser menos, la obra abunda en descripciones detalladas de los métodos de tortura aplicados por el sistema policial y militar sirio. El género carcelario es fecundo en la literatura árabe moderna y en él debe inscribirse el texto de Jalifa. No obstante, la crudeza y realismo de las imágenes consignadas por el protagonista y la puntillosa descripción del absurdo de la violencia gratuita hacen de esta obra, junto con un lenguaje sencillo y vivaz y un uso descarnado del sarcasmo, un texto de gran importancia para entender la barbarie del régimen sirio y la incapacidad de la población para romper el muro del miedo que ha permitido la pervivencia de uno de los sistemas políticos más asfixiantes y corruptos del mundo árabe –y ya es decir-. Sólo la intercesión de un familiar del detenido, convertido en ministro por mor de la alianza del Partido Comunista Sirio –pro régimen-, consigue, tras numerosas tentativas, la liberación de Musa y la revisión de su caso. Se descubre entonces la verdadera razón de su detención: haber proferido palabras ofensivas contra el presidente de la República en una reunión de compatriotas sirios en París. Al igual que ocurre hoy en día, los servicios de inteligencia siria disponen de una miríada de “chivatos” en el extranjero cuya mayor afición es enviar informes a la capital sobre lo que dicen y hacen los compatriotas que trabajan y estudian más allá de sus fronteras. Alguien escribió con todo lujo de detalles la ocurrencia de Musa de hablar en términos jocosos de su presidente y, años después, le tocó hacer frente a su descaro. Descartada la imputación de pertenencia a los Hermanos Musulmanes, penada aun hoy en día con la muerte, se descubre así su delito, que deberá purgar con nuevos interrogatorios y métodos de castigo nada sofisticados. Únicamente la insistencia del tío ministro evita que se le vuelva a enclaustrar en la cárcel. Por supuesto, nadie se disculpa ni da explicaciones por el error cometido


 
 
 
   

حين ندخل السجن، وهنا في حالة الاعتقال لأسباب سياسيّة غير مُبرَّرة، فإننا ندخل في عالم من المعاناة لا ينتهي، وقلّة هُمْ من تمكّنوا، بل وامتلكوا الإرداة، لكتابة معالم تلك المعاناة وآثارها.

ربما يكون الاستبداد واحداً في كلّ زمان وأيّ مكان، قد تكون كل السجون واحدة على امتداد العالم (كحجز للحريّة)، قد تتنوّع وسائل التعذيب وفقاً لإدارة السجن وإرادة الحاكم في البلد، لكن ودون أدنى شكّ، ومن واقع شهادات مُتراكمة (قديمة وحديثة): تكون سجون "سورية الأسد" من أبشعها على الإطلاق!


أن تخرج حيّاً من سجون – مافيا الأسد – يعني أنّك قد وُلِدْتَ من جديد! فالداخل مفقود والخارج مولود! وحين تروي شهادتك عمّا سمعت وشاهدت وما له قد تعرَّضتْ: فهذا يعني إنجاز حقيقيّ يستحق الاهتمام والشكر، والأهم أنّه يستحق النشر لفهم كُنْهْ هذه العصابة الإرهابيّة التي كتمت أنفاس السوريين (وغير السوريين، سيما اللبنانيين والفلسطينيين) على مدار عقود!


سنبدأ بنشر سلسلة من الشهادات الموثّقة، والتي تُعتبر من أهم أدبيّات السجون الإرهابيّة الأسديّة، علماً أنها تُغطي جزء من الواقع لا كلّه!


سنبدأ مع الرواية الأشهر "القوقعة" للكاتب والمُعتقل السابق مصطفى خليفه .. وننقل المعلومات التالية:


من هو مصطفى خليفة؟


مصطفى خليفة كاتب سوري مسيحي، درس الإخراج والفن في فرنسا، ليس لديه أي توجهات سياسية وتوجهاته كانت فنية بحتة، أمضى ثلاثة عشر سنة (13) في السجن بتهمة الانتماء لجماعة الإخوان المسلمين التي واجهت النظام في ثمانينيات القرن الماضي، وهو صاحب رواية القوقعة. تم اعتقاله في مطار دمشق في الثمانينات لدى عودته من باريس، حيث كان عازماً وشاحذاً همته على المشاركة في بناء وطنه والعيش بين كنفيه، إلا أن يد الأجهزة الأمنية طالته بسبب تقرير دس فيه، وذكر فيه وقائع احدى السهرات الباريسية والتي كان مصطفى خليفة أقحم في إحدى نقاشاتها السياسية ليدلو بدلوه ويتفوه بنكته سياسية تطال الرئيس الراحل وقتها حافظ الأسد الذي كان في أوج صراعه الشرس على التشبث في حكم سوريا. هذا التقرير حكم على مصطفى خليفة المرهف الحس بالسجن في أعتى سجون العالم قسوة ثلاثة عشر عاماً، ذاق خلالها أنكى أنواع التنكيل والعذاب النفسي والجسدي والجنسي بسبب تقرير من زميل في فرنسا، وبسبب عدم اكتراث أي جهاز أمني في إعطاءه أي قيمة للنظر في أمره أو السماح له بشرح موضوعه والتكلم إليهم. خرج من السجن في أواخر التسعينيات لينصدم بالمجتمع في الخارج وليكون خرج من سجن صغير إلى سجن كبير. صدم بشدة عند خروجه من السجن بوفاة والديه الذان كانا ينتظرانه في المطار قبل ثلاثة عشر سنة ولكنه لم يصل لهم .


لمحة سريعة عن الرواية


تسرد رواية القوقعة يوميّات شاب أُلقي القبض عليه لدى وصوله إلى المطار عائداً إلى وطنه من فرنسا، وأمضى ثلاث عشرة سنة في السجن دون أن يعرف التهمة الموجّهة إليه. وقد اعتقل الكاتب مصطفى خليفة ليس بسبب افكاره السياسية بل بسبب الوشاية الكاذبة من كتاب التقاربر من أتباع النظام الحاكم في الجمهورية السورية التي أصبحت سجنا كبيرا في ظل حزب البعث الحاكم وطغمته المتسلطة على الشعب السوري الحر.
البطل لا يمكن أن يكون بطلاً لسلوكه طريقاً بالإكراه.
إن الإنسان لا يموت دفعةً واحدة، كلما مات له قريب أو صديق أو أحد من معارفه فإن الجزء الذي يحتله هذا الصديق أو القريب يموت في نفس هذا الإنسان، و مع الأيام و تتابع سلسلة الموت تكثر الأجزاء التي تموت داخلنا ... تكبر المساحة التي يحتلها الموت 
.
من هو أول سجين في التاريخ؟ 
 
من الذي اخترع السجن؟ ... كيف كان شكل السجن الأول؟
 
 هل هناك سجين واحد في كل العالم، في كل الأزمان، في كل السجون، قضى في السجن عاماً واحداً أو أكثر، ثم عندما يخرج يكون هو...هو؟
 
الصلاة ممنوعة منعًا باتًا بأوامر من مدير السجن ، وعقوبة من يقبض عليه متلبسًا بجرم الصلاة الموت ، ورغم هذا كانوا لا يفوتون الصلاة.

المصدر: ويكبيديا

 
 
قد يهمكم الإطلاع على مواضيع ذات صلة
 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

ليست هناك تعليقات: